CUESTIONARIO
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<!--[if !supportLists]-->1. <!--[endif]-->¿Qué cambios pueden producirse con el
envejecimiento en la fisiología de la sexualidad?
Los cambios anatómicos y fisiológicos ocurren de forma universal,
aunque no se producen por igual en todas las personas mayores. Algunas
enfermedades o cambios fisiológicos cuya incidencia y prevalencia aumentan con
la edad pueden afectar en la sexualidad directa o indirectamente.
En el hombre se producen de manera lenta y progresiva a partir de
los 60 años; sin embargo, la mayoría de los cambios que se producen en la mujer
son a partir de la menopausia.
àEn los
hombres, los cambios anatómicos son:
- Mayor flacidez del pene
- Disminución del tamaño testicular
- Aumento de la glándula prostática
àEn las
mujeres, los cambios son mayores y más variados:
- Disminución del tamaño del útero, trompas y de los ovarios
- Menor longitud de la vagina
- Atrofia de los labios mayores y de la vagina
<!--[if !supportLists]-->2. <!--[endif]-->Estos cambios que se producen con el
envejecimiento, ¿justifican siempre que se produzca una disminución del interés
sexual?
No hay pruebas de que el proceso de envejecimiento por
sí mismo determine una disminución del interés sexual. Parece que lo que se
produce con el envejecimiento es, más bien, un cambio en la forma de
experimentar y disfrutar del sexo.
A pesar de que fisiológicamente no está justificada la
pérdida de interés sexual en la vejez, existen factores asociados al
envejecimiento (factores fisiológicos -determinadas enfermedades- y factores
psicológicos- estereotipos, falsas creencias, miedos, falta de información) que
pueden obstaculizar el adecuado disfrute de la sexualidad en esta etapa de la
vida.
Es importante tener en cuenta que el cambio en la vida
adulta no es universal (hay muchas diferencias entre personas), no es
unidimensional (cada capacidad o función evoluciona de diferente manera), no es
unidireccional (hay capacidades que involucionan, pero otras se mantienen e
incluso mejoran) y no es necesariamente irreversible (hay aspectos y
dimensiones que se pueden mejorar). Estas consideraciones son perfectamente
aplicables a la experiencia sexual en la vejez.
La sexualidad y la afectividad se mantienen durante
toda la vida en la persona, por lo que no desaparece ni la actividad ni el
interés sexual.
<!--[if !supportLists]-->3. <!--[endif]-->¿Cuáles son los problemas de salud o las
enfermedades que puedan obstaculizar la sexualidad?
En general, las personas mayores que perciben tener
una mala salud es menos probable que mantengan relaciones sexuales. Las
disfunciones sexuales se asocian con una mala salud.
Entre las enfermedades o problemas de salud que pueden
hacer más difícil la realización y/o el disfrute del acto sexual se encuentran
las siguientes:
Artritis, dolor
crónico, diabetes, problemas de corazón, incontinencia, ACV, déficit de
vitamina B12, también existen medicamentos que pueden tener efectos secundarios
en la sexualidad.
<!--[if !supportLists]-->4. <!--[endif]-->¿La
menopausia se asocia a una disminución del interés sexual?
La menopausia por sí misma no parece tener un efecto
negativo mayor sobre el interés sexual. Contrariamente al estereotipo, muchas
mujeres postmenopáusicas experimentan un aumento del interés por la actividad
sexual, lo cual puede deberse a múltiples razones tanto de tipo fisiológico o
psicológico
<!--[if !supportLists]-->5. <!--[endif]-->¿Es la
impotencia una consecuencia inevitable en el envejecimiento?
La impotencia puede estar asociada a determinadas
enfermedades tales como las de tipo vascular, diabetes, intervenciones
quirúrgicas en la zona pélvica, enfermedades renales, etc., que pueden
contribuir a disminuir la capacidad para mantener un volumen adecuado de sangre
dentro del pene y así, ser más difícil para el hombre mantener la erección.
En una gran parte de los casos, la impotencia es
causada y mantenida por factores psicológicos mientras que, sin embargo, las
impotencias de tipo orgánico son las menos frecuentes, y con frecuencia se
puede manejar e incluso, curar.
<!--[if !supportLists]-->6. <!--[endif]-->¿Qué
factores psicológicos pueden influir en la sexualidad?
Los factores psicosociales tienen un papel fundamental
en cómo se desarrolla la sexualidad en las personas mayores.
Algunos de los cambios que se producen en la vejez pueden
influir en la actividad y deseo sexual:
1.
Aceptación de propia imagen corporal, la pérdida de capacidad física y los
cambios fisiológicos
2. La
aceptación de la vulnerabilidad de la vida y de la proximidad de la muerte.
3. Los
vínculos afectivos, la necesidade de relaciones emocionales íntimas y de
pertenencia.
4. La
autoestima, la seguridad emocional y la fidelida, el respeto, la comunicación y
la intimidad sexual.
5. La
historia sexual previa.
<!--[if !supportLists]-->7. <!--[endif]-->¿Cómo se
puede ayudar a las personas mayores a disfrutar más de su sexualidad?
<!--[if !supportLists]-->-
<!--[endif]-->Normalizar el tema de la sexualidad,
<!--[if !supportLists]-->-
<!--[endif]-->Proporcionar información a las
personas mayores sobre los cambios normales que ocurren con el envejecimiento y
que pueden generar cambios en la forma de experimentar la sexualidad
<!--[if !supportLists]-->-
<!--[endif]-->Facilitando que las personas mayores
se reconcilien con su figura corporal y acepten los cambios que supone el
proceso de envejecimiento
<!--[if !supportLists]-->-
<!--[endif]-->Potenciar una visión de la sexualidad
creativa, menos coital, que reconozca el valor como potenciales fuente de
placer de otros tipos de actividades.
<!--[if !supportLists]-->-
<!--[endif]-->Intervenir en aquéllas áreas o
problemas como las ya tratadas u otras como las relaciones de pareja